martes, 31 de julio de 2012

Sonia Garro y Ramón Muñoz serán defendidos por la Dra. Amelia Rodríguez


La Dra. Amelia Rodríguez Cala, de 74 años, es una de las más prestigiosas y respetadas juristas cubanas, miembro de la Asociación de Abogados Agramontistas y una mujer comprometida con la defensa de los derechos humanos en Cuba. En estos momentos, la Dra. Rodríguez se encuentra preparando la defensa del matrimonio compuesto por los opositores Sonia Garro Alfonso y Ramón Alejandro Muñoz González. El pasado 18 de marzo, Garro y Muñoz fueron violentamente arrestados en su domicilio, en Avenida 47 No. 11638 entre 116 y 118, Marianao, La Habana. Desde entonces permanecen detenidos, ella en la prisión de mujeres Manto Negro y él en el Combinado del Este, en las afueras de la capital. El Departamento de Seguridad del Estado pretende acusarlos de "terrorismo" y condenarlos a 10 años o más de privación de libertad. Los periodistas independientes Laritza Diversent e Iván García están dando el mayor apoyo tanto a la abogada como a Yamilé Garro, la hermana de Sonia, quien ha quedado al frente del hogar y de Elaine, hija del matrimonio de 14 años (Tania Quintero).

domingo, 3 de junio de 2012

Historia de un trabajo solicitado por la revista Politique Internationale


En septiembre de 2003, cuando la larga sombra de la oleada represiva desatada en el mes de marzo de ese año todavía se cernía sobre los periodistas independientes cubanos, desde París nos llamó un periodista francés de la revista Politique International. A mi hijo Iván García y a mí nos pidió un reportaje sobre la salud y la educación, las 'dos vitrinas de la revolución'. A más tardar debíamos enviarlo en diciembre: su fecha de publicación sería enero de 2004, coincidiendo con el 45 aniversario de la llegada de los barbudos al poder.

Cuando recibimos la llamada, yo me encontraba en los trámites para viajar a Suiza como refugiada política. Aceptamos el reto porque el periodista francés dijo que pagarían entre 300 y 400 euros, un dinero que Iván iba a necesitar hasta que yo tuviera posibilidad de enviarle algo desde tan lejos. Nos pidieron un reportaje objetivo, donde se mostraran las dos caras, la buena y la mala. Lo primero que hicimos fue dividirnos el trabajo. Iván se encargaría de la salud y yo de la educación.

Antes de empezar a redactar, nos dimos a la tarea de crear un 'archivo', con recortes de prensa y las escasas publicaciones sobre esos temas encontradas en La Polilla, una librería al doblar de nuestra casa. El título lo decidió Iván: Lo que la Revolución nos dejó.

Una semana antes del 25 de noviembre, día de mi salida de Cuba, a través de un amigo diplomático envié Lo que la Revolución nos dejó a la persona y la dirección que nos habían dado en París. Recuerdo que en la primera llamada que desde Suiza pude hacer a Iván, en diciembre de 2003, me dijo que estuviera al tanto de si el trabajo se publicaba en el mes de enero y si se publicaba, contactara con el periodista para que me enviara a mí el pago de la colaboración y yo después se lo hacía llegar a La Habana.

En la segunda llamada, le dije a Iván que no había localizado el trabajo publicado en Politique International ni al periodista, que a lo mejor nunca lo recibieron y antes que envejeciera y perdiera actualidad, lo enviara a la Sociedad Interamerica de Prensa, en cuya web Iván y yo desde hacía tiempo colaborábamos. Y así lo hizo. Salió publicado en el mes de enero, como pueden leer aquí.

En 2009, cuando ya mi blog había cumplido dos años, decidí actualizar Lo que la Revolución nos dejó y reproducirlo, con fotos. Como era un texto largo, lo dividí en 8 partes: primera; segunda; tercera; cuarta; quinta; sexta; séptima y octava y final.

No fue el único trabajo extenso, serio y profesional, que Iván y yo redactamos en el aciago verano de 2003 y que la SIP nos publicara. Los dos primeros con estas características abordaban la discriminación racial. Iván escribió Prisioneros de su raza, sobre los negros cubanos, y yo A flor de piel, acerca de la mujer negra cubana.

En los próximos días, en este blog, en dos partes podrán leer Prisioneros de su raza. A flor de piel, saldrá en cuatro partes y con nuevo título: La mujer negra cubana, prejuicios a flor de piel. Por haber sido escritos en momentos tan difíciles, Lo que la revolución nos dejó, Prisioneros de su raza y A flor de piel son nuestros textos más apreciados.

Tania Quintero

Foto: Geri Krebs, periodista alemán residente en Suiza. Iván, en piyama, leyendo una carta en la sala de su apartamento, una mañana de diciembre de 2003.

viernes, 1 de junio de 2012

A pesar de todo, los negros siguen labrando su destino


Un agente de la autoridad fuera de servicio y pasado de tragos, blanco de piel, justificó el racista arquetipo policial cubano que convierte a un negro o mestizo en presunto delincuente, con un viejo refrán aprendido de su madre: "Todos los negros no son ladrones, pero todos los ladrones son negros".

El tipo no es mala persona. Es buen padre, un criminalista de calibre y no se considera racista. Pero fue lo que aprendió en su niñez. Los prejuicios raciales abundan en las familias cubanas. Luego se trasladan a toda la sociedad.

Esa misma actitud del agente habanero la hace suya la Policía Nacional Revolucionaria en los días de operativos y redadas: de cada 10 ciudadanos que paran en la vía pública y piden identificación, ocho son negros. Es un problema de mentalidad.

Hace un par de años, un amigo que laboraba en una firma extranjera, me comentó que estudiaba comprar cremas blanqueadoras para la piel. No le creí. Según un estudio de mercado, dijo, la crema tendría gran aceptación entre los cubanos.

Como nunca las vi a la venta en las tiendas por divisas, pensé que había sido una broma de mal gusto. En el libro Afrocubanas, la historiadora y antropóloga María I. Faguagua cuenta que en 2009 una empresa española estudió esa posibilidad.

Varias personas consultadas, que se dedican al tratamiento del pelo para mujeres negras, dijeron que esas cremas se venderían como pan caliente. "Uno puede pensar lo que quiera. Pero yo llevo 20 años desrizando 'pasa' y te digo que muchas negras y mestizas darían cualquier cosa por aclararse la piel y transformarse en blancas", afirmó una peluquera habanera.

Ciertamente, el orgullo negro en Cuba no está en su mejor momento. Lo que han pasado los negros no ha sido poco. Siempre es bueno repasar la historia.

Y es que desde 1886, cuando oficialmente se abolió la esclavitud, los negros partieron en clara desventaja con respecto a los blancos. No tenían propiedades. Ni dinero. Ni abolengo. Y mucho menos reconocimiento social.

Años después, en la república, apenas se tuvo en cuenta su decisivo aporte a las luchas por la independencia. Pese a esos avales, solo conseguían trabajo de estibadores, cortadores caña, o en la construcción.

Muchas familias negras no aceptaron tranquilamente el destino de vivir a la baja. Y algunas lograron subir por la empinada y difícil escalera social.

Pero fueron las menos. Luego, ya se sabe, Fidel Castro llegó. Y decidió resolver las diferencias raciales mediante decretos y campamentos donde negros y blancos se mezclaran y se hicieran "compañeros".

Para empezar no estaba mal. Pero los prejuicios raciales en Cuba eran más sutiles. Estaban -y están- bastante arraigados en la mente de una mayoría. Y eso no se puede legislar. Si de veras se pretendía derribar barreras, hacía falta un trabajo educativo sistemático, a largo plazo, e incluir a negros y mulatos en las estructuras del poder.

Ya eso fue más difícil. Una cosa era que escoltas personales o los soldados enviados a la guerra civil en Angola fueran color petróleo, y otra, que formaran parte del status quo.

Aunque después de 1959 los negros ganaron espacios, y junto a los blancos compartían carnavales, juegos de pelota, becas en el campo y estudios universitarios, después, por mucho talento que tuviesen, quedaron trabados dentro del grupo de profesionales mediocres que se jubilan sin haber podido escalar en lo social o lo político.

De vez en cuando se pesca un negro hacia altos cargos del gobierno o del partido. Asunto de imagen. Pero los negros siguen en el escalón más bajo de la sociedad.

Eso sí, son mayoría en las cárceles y en los terrenos deportivos. Con excepción del ajedrez o la natación: según viejos conceptos racistas, en esas modalidades los morenos son un fracaso.

Igualmente los prietos son buenos para tocar instrumentos musicales. O cantar boleros, sones, salsa, rap y reguetón.

Ya si pretenden acceder a la compañía Alicia Alonso, los miran con recelo. Casi con lástima, una vieja profesora me dijo: "No tengo nada contra los negros, pero para el ballet clásico su anatomía les trae muchos problemas". La profesora pasó por alto los triunfos en el Ballet de Londres de Carlos Acosta, bailarín negro cubano.

Si en la música y los deportes los negros suelen tener el uno, también han sabido sacarle lasca a la prostitución. Buscando lo diferente o por el mito de que son buenos en la cama, muchos europeos viajan a Cuba a saciarse sexualmente con los de piel oscura. Placer barato.

Pero mientras las jineteras se ofertan en clubes y zonas nocturnas de La Habana por 20 dólares, una parte de los hombres negros sigue mirando su futuro en la distancia, sobre todo en Europa.

Así, lo peor de lo peor en la Cuba actual es ser mujer, negra y disidente. Pregúntenle a la activista comunitaria Sonia Garro Alfonso. Graduada de enfermería con notas brillantes, sufrió en carne propia el racismo que se gastan algunos mandarines criollos .

Una tarde, orgullosa por ser la primera profesional de una familia cuyos integrantes se habían dedicado a los oficios peor remunerados, con su mejor vestido y par de zapatos, fue al teatro Astral a recoger su diploma. En el momento de tirarse la foto colectiva, un dirigente provincial le pidió que se apartara: "Los de tu color no quedan bien en las fotos".

Años después, Sonia me contaba que su rabia fue tal que se marchó sin recoger el diploma. Al poco tiempo, se convirtió en disidente.

Unos días antes de la llegada del Papa a la Isla, en marzo pasado, fuerzas antimotines de la policía política penetraron en su casa como si fuesen terroristas. Usando balas de goma y excesiva violencia, cargaron con Sonia y su esposo, Ramón Alejandro Muñoz González, también opositor. En rigurosas prisiones esperan ser procesados. Ella en una cárcel de mujeres, él en una celda de castigo en el Combinado del Este, porque se niega a ponerse el uniforme de preso.

Los negros en Cuba labran su destino en las escasas opciones de triunfar que tienen. Sus fracasos triplican el número de sus éxitos. Un alto porcentaje vive mal y come peor. La paciencia se ha ido agotando. Y han decidido dejar de ser reos de su raza. Como Sonia Garro.

Iván García
Foto: Sonia Garro con algunas de las personas que participaban en el centro cultural independiente que funcionaba en su casa, en octubre de 2008. El hombre que puso su mano en el hombro de Sonia es su esposo Ramón Alejandro Muñoz. Una foto de los 'tiempos felices' que vivieron Sonia y Ramón en su modesto hogar de Marianao y que tal vez en largo tiempo no se pueda volver a tomar.

miércoles, 30 de mayo de 2012

"La comida me hizo amigo de Fidel Castro"


El actor francés Gerard Depardieu confesó que su afición por la comida, y en especial por el paté, ayudó a forjar su amistad con Fidel Castro.

"Lo conocí en 1992 cuando le hice paté", dijo Depardieu, de 63 años, durante una entrevista en el show de Graham Norton, trasmitida por la cadena BBC y de la que se publicaron fragmentos. "A él también le encanta comer, y tiene mucha curiosidad por la comida".

El actor afirmó además que él (Fidel Castro) "es un amigo y voy a cazar con él y con su hermano Raúl. Ellos saben todo de todo y son personas normales".

Al parecer, Depardieu no se refirió a sus inversiones en los campos petroleros cubanos -otra conexión con el régimen de los hermanos Castro. El actor era uno de los inversionistas de la corporación petrolera Pebercan, con sede en Montreal.

Pebercan -pionero de la inversión extranjera en Cuba- anuló en el 2009 el convenio establecido con la estatal Cuba Petróleo (CUPET) por 16 años. El principal detonador de la fractura fueron las crecientes deudas que el gobierno cubano acumuló con el consorcio canadiense, calculadas en más de 120 millones de dólares.

Tampoco especificó cuándo fue la última ocasión que cazó con los gobernantes cubanos.

Depardieu fue uno de los ilustres invitados a los festejos por el 80 cumpleaños de Fidel Castro, organizados por la Fundación Guayasamín en La Habana en diciembre de 2006. Las celebraciones no contaron con la presencia de Fidel Castro, que se encontraba en una etapa crítica de salud tras una complicada cirugía intestinal.

Amante de los puros y del buen vino, el actor retornó a Cuba a comienzos del 2009 para agasajar al célebre tabaquero Alejandro Robaina (1919-2010) en ocasión de su 90 cumpleaños. Esa es la última visita conocida del artista a la isla.

Depardieu tiene también inversiones en las industria textil y de comunicaciones en Rumania y en la industria vinícola de Francia, Argentina, Italia, Argelia y Marruecos. Ha actuado en más de 180 películas y en 1990 fue nominado a un Oscar por Cyrano de Bergerac.

Visiblemente obeso, Depardieu dijo en el programa de Norton que no le importaba en lo absoluto su peso.

"Estoy maravilloso como estoy", aseguró.

El actor, periodista y presentador irlandés Graham Norton conduce su programa de una hora en la BBC desde febrero del 2007, con altos niveles de audiencia.

Café Fuerte, 9 de marzo de 2012

lunes, 28 de mayo de 2012

La fiebre del oro en Cuba


Nicolás, 46 años, tiene un olfato especial para los buenos negocios. Siempre se traza grandes metas. En estos momentos, en su casa bien cuidada del Reparto Sevillano, examina meticulosamente varias prendas y piezas de oro.

Nicolás las va separando en pequeñas pilas de acuerdo a sus quilates. “Aquí tengo no menos de 8 mil dólares”, dice y sus ojos se abren desmesuradamente. Joyeros como Nicolás, en estos días persiguen frenéticamente el oro.

Siempre el metal áureo ha sido un gran negocio en el mundo subterráneo habanero. Pero hoy en día ha cobrado un valor inusitado. Vea usted, de entre 15 y 20 dólares que se cotizaba el gramo de oro 10, 14, 18 y 22 quilates hace un año, el precio se ha disparado a 30 y 35 dólares.

Y se ha convertido en una auténtica fiebre del oro. El negocio deja una tajada suculenta. Los joyeros suelen tener buenos contactos con extranjeros de paso por La Habana que pagan el oro al por mayor casi dos veces más caro que la inversión realizada.

Richard, un canadiense circunspecto con pinta de tipo importante, viene con asiduidad a Cuba, para además de zambullirse en las quietas y azules aguas de Varadero o jugar golf en un campo de 18 hoyos, comprar todo el oro posible.

Conoce al dedillo cómo funciona el mercado negro en la isla. Durante un tiempo trabajó para una compañía canadiense que tiene negocios de minería en Cuba. “Pago el gramo de oro a 52 dólares, tengo amigos que a mi llegada ya me tienen comprado un lote”, señala Richard. La forma en que lo saca del país prefiere no contarla.

Según Mayra, trabajadora de un aeropuerto, es muy fácil sacar oro en prendas o fundido en pequeñas láminas. “Al mostrar tres billetes de 100 dólares, en la Aduana miran para otro lado y usted puede sacar de la isla hasta un elefante”, dice risueña.

Las leyes vigentes del país sancionan hasta con 5 años de cárcel el tráfico ilegal de joyas y metales preciosos. También se imponen multas entre 500 y 1,500 dólares.

Hace dos décadas, joyería estatales compraban oro a precios ridículos. Demetrio, residente en el Vedado, solía vender orfebrerías de oro y jarrones de porcelana. “Ya no. En la calle los joyeros particulares te pagan mucho mejor. Con el oro que yo vendí al régimen a finales de los 80, me dieron unos certificados que solo me alcanzó para comprar una lavadora, un televisor y un equipo de música. Fue un atraco”.

En esa etapa, a pesar de que la tenencia de dólares era ilegal, el gobierno compró y canjeó por pacotillas electrónicas o coches rusos, importantes cantidades de oro, plata, porcelana fina y obras de arte. Pero en este verano de 2011, la gente no cuenta con el Estado a la hora de vender oro. Hay un ejército de joyeros privados y personas que invierten su dinero en oro, dispuesto a pagar precios que ellos consideran más justos.

Casi todos los habaneros propietarios de reliquias familiares, se las vendieron al Estado. La necesidad imperiosa de reparar sus casas y tener comida en la nevera les obligó a desprenderse de bisuterías valiosas. Con la subida del oro en el mercado internacional, la fiebre por el metal áureo también ha llegado a Cuba. Y los joyeros o personas que trabajan para ellos, se han tirado a las calles a la caza del oro.

“Todavía hay familias que tienen prendas de oro. Además, compramos muelas y hasta viejos relojes rusos Poljot con un baño de oro 22”, indica Ramón, joyero de Centro Habana.

Mientras la gente hurga en el armario o en el baúl de los recuerdos, en busca de orfebrerías, los joyeros de la capital sacan sus calculadoras.

“Deja buen billete este negocio. Lo que me inquieta es la velocidad con que ascienden los precios del oro. Para diciembre el gramo de oro 18 en Cuba puede alcanzar los 40 o 45 dólares. Para esa fecha, yo comenzaré a vender el oro comprado a contactos que tengo en Miami”, señala Nicolás. Él siempre ha tenido un olfato especial para los buenos negocios.

Iván García

Foto: La Habana, años 50. La Joyería Cuervo y Sobrinos fue la más famosa que hubo en la isla. Quizá algunos piensen que la foto y la información sobre esta joyería no guarda relación con el tema abordado por Iván en esta crónica, pero como nací en 1942, soy testigo de que siempre para los cubanos el oro fue el metal más usado. Y no sólo por la gente rica, también por las familias modestas. Lo recuerdo en este post de 2008, publicado en mi blog . Entre los muchos sitios que en internet se localizan dedicados al mercado del oro se encuentra éste. (Tania Quintero).

sábado, 26 de mayo de 2012

De La Habana a Cannes, con el mar de fondo



Una tarde de marzo de 2011, desde Lucerna, Suiza, me telefoneó mi madre, la periodista Tania Quintero, para decirme que Manuel Aguilera, mi jefe en El Mundo/América, diario español donde colaboraba desde octubre de 2010, me había acreditado para cubrir la conferencia de prensa que el actor Benicio del Toro y otros participantes del proyecto fílmico 7 días en La Habana, ofrecerían en el hotel Meliá Cohiba, Vedado, a pocos metros del malecón habanero.

A ese tipo de eventos oficiales no suelen ser acreditados periodistas independientes. Por ello, a la productora Laura Olaizola, quien desde Madrid se ocupaba de las filmaciones, se le advirtió que las autoridades cubanas podían vetar mi presencia. Laura le trasladó los datos de mi carnet de identidad a la persona que la representaba en Cuba y le comunicó que podrían no dejarme entrar.

Mientras, Tania preparó sinopsis de cada uno de los siete directores a cargo de las siete historias que serían rodadas en la capital: el cubano Juan Carlos Tabío; los argentinos Pablo Trapero y Gaspar Noé; el español Julio Medem; el francés Laurent Cantet; el palestino-israelí Elia Suleiman y el puertorriqueño Benicio del Toro.

A todas estas, mi dinero en divisas eran 20 pesos convertibles y debía dejarlo para comprar una tarjeta y poder conectarme a internet desde el Meliá Cohiba, una vez terminada la conferencia de prensa. Entonces a Tania no le quedó más remedio que leerme por teléfono las sinopsis y yo fui tomando nota, pues no a ser al cubano y al puertorriqueño, al resto no los conocía.

Por suerte, no tuve impedimentos para cubrir la rueda de prensa ni tirar fotos. Tampoco para hablar con los artistas, realizadores y periodistas nacionales y extranjeros. Pasadas las 8 de la noche, cuando desde una computadora del hotel iba a enviarle a Tania las fotos y el texto, para que ella me lo revisara y se lo reenviara a mi jefe, cuya redacción radicaba en Miami, la laptop se paró. Se había terminado la carga y había olvidado el cargador en la casa.

Apresuradamente cogí un taxi en la puerta del Meliá Cohiba y me fui hasta la casa de un amigo, para que me prestara su laptop. Le dije al chofer que me esperara (el viaje de ida y vuelta me salió en 10 cuc). Por la diferencia de hora, en Suiza era de madrugada.

Ya en el hotel sonó mi móvil. Era Tania, preguntándome qué había pasado, si no demoraba mucho porque estaba muerta de sueño. Le respondí que si la comunicación no estaba muy lenta, en unos 20 minutos recibiría lo que había redactado y varias imágenes. Unas horas después, salía publicado en El Mundo/América  y en el blog Desde La Habana.

Para ahorrar tiempo y dinero, acordamos que Tania redactara la nota sobre la terminación de los rodajes, iniciados en marzo de 2011 y finalizados dos meses después, en mayo. Con el mismo título y foto salió en El Mundo/América y en su blog.

A no ser por los 667 francos suizos con 25 céntimos que en el mes de abril Tania tuvo que pagar a Swisscom, la conexión periodística Miami-Madrid-La Habana-Lucerna funcionó a la perfección.

Todavía no he visto el filme 7 días en La Habana, pero me alegra que haya sido mostrado en Cannes. Es el más importante festival cinematográfico del mundo y esa ciudad de la Riviera francesa también está bañada por el mar.

Iván García

Foto: Seis de los siete realizadores de la cinta 7 días en La Habana, posan en Cannes, el día de su presentación, el 24 de mayo de 2012.

El delito de Ernesto Borges


El trabajo de espiar es tan antiguo como el hombre. Episodios de espionaje podemos encontrar en el antiguo testamento. Josué, en su afán por guiar a los antiguos israelitas hasta tierra prometida, envió un grupo de encubiertos a Jericó, que bajo el manto de una prostituta estudiaron e investigaron las mejores estrategias para atacar y conquistar la ciudad.

“El arte de la guerra”, el mejor libro de estrategias de todos los tiempos, su autor Sun Tzu nos enseña, entre otras cosas, como recaudar información para exterminar al enemigo no en la lucha sino en la paz.

La primera mujer espía que se conoce fue Dalila, quien siguiendo orientaciones de Hanún, el rey de los filisteos, averiguó el secreto del origen de las fuerzas de Sansón, y luego le corta el cabello.

Los espías de ficción son muy sensuales. Tom Cruise en Misión Imposible, Cameron Díaz en Los ángeles de Charlie, o la interminable saga del legendario James Bond.

La realidad es diferente, Aldrich Hazen Ames ex oficial y analista de contrainteligencia de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense nacido en Wisconsin y alistado desde muy temprana edad. Comenzó realizando trabajos de poca importancia y terminó siendo reclutado por los rusos. El New York Times lo describe como “El topo más destructivo” en la historia de la CIA. En febrero del 94 fue arrestado y condenado a cadena perpetua.

Margaretha Geertruida Zelle, (Mata Hari) una holandesa que estudió danza oriental de quien se dice que socavó información de alcoba. Fue acusada de actuar como doble agente para Francia y Alemania, condenada a muerte y ejecutada en 1917.

Oleg Penkovsky, Teniente Coronel de la artillería rusa, calificado por la CIA como uno de los mejores espías al servicio de Estados Unidos. En 1961, cuando era coordinador de Investigación Científica del Ejército de la URSS, comenzó a transmitir información al servicio de inteligencia británico (MI6) y a los norteamericanos. Penkovsky fue ejecutado por la KGB, y su contacto en Moscú, Greville Whynne, castigado a años de prisión.

El espionaje auténtico es una figura delictiva en todo código penal, la labor fundamental de los servicios secretos es buscar información para utilizar o traficar. Es también una actividad excesivamente cara y selectiva. No por gusto los tan sofisticados órganos de búsqueda de información cubanos, después de la caída del campo socialista, han bajado de lugar en el ranking del espionaje mundial.

El caso de Ernesto Borges es más que significativo. Después de graduarse en la escuela superior de la KGB en Moscú, regresa a La Habana e ingresa en la Dirección de Contrainteligencia del Ministerio del Interior.

Según dice la sentencia número dos del Tribunal Militar, en junio de 1998, Ernesto decide entregar información de interés a los servicios especiales de los Estados Unidos. Para ello, recopiló documentación sobre 26 agentes que trabajaban para el Departamento de Seguridad del Estado (DSE); añadió datos sobre la estructura de su sección, integrantes, características, seudónimos, operaciones especiales, y luego pretendió ponerse en contacto con funcionarios de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en Cuba.

Visto así, es inteligible la sanción de la magistratura marcial. Pero Ernesto nunca entregó lo compilado, porque, si es cierto que lo intentó, también es cierto que en su empeño, Ernesto parecía un dinosaurio bañándose en el malecón. Quizás por eso en la tarde del 15 de julio de 1998, sin aún tener preciso a quien informar, agarra su preciado sobre y lo lanza por encima de la cerca perimetral de la casa de un funcionario estadounidense. El 'regalo' cae al césped, y la acción es observada por el teniente Iván Pérez Albear. El DSE recuperó el sobre y su contenido.

Es real que el capitán Ernesto Borges cometió alguna fase del delito de espionaje, pero nunca fue un espía. De acuerdo a la severidad de la sanción y el posterior tratamiento de las autoridades, me hace creer que no ha sido juzgado por su acción, si no como previsión de posibles contingencias de muchísimos soldados que, como él, sienten un enorme descontento.

La táctica es vieja y sencilla: esparce cierto temor entre presas perturbadas, asegura la estampida y da control al depredador.

Juan Juan Almeida
Martí Noticias, 7 de marzo de 2012

jueves, 24 de mayo de 2012

Esa sanguijuela llamada corrupción


Lo que a sus 39 años Daniel no puede conseguir o se dilata por la vía legal, lo obtiene con dinero en mano. En una parcela perteneciente a su familia, él construye una casa con carácter de arrendatario.

Tres veces por semana por el lugar pasan inspectores del Instituto de la Vivienda. Quizás, el organismo campeón de la corrupción en la isla. Están a la caza de cualquier irregularidad. Si te pillan, te sacan dinero. Preferiblemente moneda dura.

Ya Daniel ha desembolsado 1,200 pesos convertibles (1000 dólares) para arreglar una serie de trámites burocráticos. Los funcionarios son insaciables, siempre quieren más.

Se ha convertido en algo habitual. Das plata y miran a otro lado. La corrupción en la isla no es un mal pasajero. Es un fenómeno endémico y está enraizado en el sistema socialista cubano.

Si vas a permutar, reparar tu morada o construir una casa, prepara el bolsillo. Por los cauces legales, una simple tramitación puede demorar años. Pero si con disimulo enseñas un billete de 100 pesos convertibles, dólares o euros, todo enseguida se resuelve.

El personal que labora en las dependencias del Instituto de la Vivienda suelen durar en sus puestos de trabajo lo que un merengue a la puerta de una escuela. Genoveva, 54 años, una mulata gorda, conoce como nadie el manejo de los hilos de la corrupción. Trabajó en una oficina de la Vivienda.

“El tráfico con propiedades y terrenos es tremendo. Las personas que abandonan definitivamente el país, son objetivo central de los inspectores. Las buenas residencias pasan a una bolsa estatal, no se les entregan a una familia que perdió su hogar por el paso de un ciclón. Por debajo de la mesa se lucra con ellas, casi siempre se las otorgan a dirigentes del partido o de algún ministerio”, cuenta Genoveva, quien precisamente perdió su empleo por un rifirrafe a la hora de entregar una de esas casonas.

“Casi todos los que trabajan en Vivienda y tienen poder de decisión, están detrás del tráfico de influencia y el dinero. Un asesor me había ofrecido una alta suma por esa mansión. Cuando el negocio parecía amarrado, se apareció un gerifalte, que la deseaba para una de sus queridas. El lío que se formó me costó el puesto”, recuerda.

De su paso por el Instituto de la Vivienda, Genoveva obtuvo una buena casa y dinero suficiente para montar una “paladar” (restaurant particular). Además de ofrecer comidas, a parejas discretas alquila habitaciones a 15 pesos convertibles la noche.

La cadena de corrupción va más allá de las viviendas. Abarca todos los niveles. Desde un policía de tránsito que te detiene para multarte, y cuando lo "tocas" (le das dinero) rompe la multa, hasta un especialista que luego de hacerle un “regalo”, te consigue un turno para hacerte una tomografía axial.

En una de las últimas listas de los países más corruptos del mundo, dada a conocer por Transparencia Internacional, de un total de 180 naciones valoradas, Cuba ocupaba el puesto número 61. Cuando se lo digo a Daniel, indignado responde:

“Qué va, eso no puede ser. Están equivocados. Deben haber hecho ese informe sin haber puesto un pie en Cuba. Y no hablo por hablar. Lo digo por mí mismo, que a diario soy víctima de esa sanguijuela llamada corrupción".

Iván García