lunes, 18 de febrero de 2019

De la cercanía de Obama a la hostilidad de Trump



Solo 90 millas separan a Cuba del sur de Florida, en Estados Unidos. Esa distancia se estrechó con el restablecimiento de relaciones que impulsó en 2014 el entonces presidente Barack Obama. Pero se agranda cada vez más con la retórica hostil de su sucesor, Donald Trump.

Desde su llegada al poder a principios de 2017, Trump ha restringido los viajes a Cuba, ha reducido su personal diplomático y ha endurecido el embargo con más sanciones a los hoteles de la Isla, pero sobre todo ha cambiado la actitud de Estados Unidos hacia el país caribeño, según coinciden expertos consultados por la agencia EFE.

“Hemos pasado de un tono cívico y de respeto mutuo a un tono barbárico, intimidatorio y propio de un matón. Hemos pasado del acercamiento positivo a una retórica imperialista”, dijo Peter Kornbluh, director del proyecto de documentación de Cuba del Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington.

El mayor cambio, afirma Kornbluh, es que Trump emplea un lenguaje destinado a provocar un “cambio de régimen” en Cuba, una idea que Obama abandonó en octubre de 2016. tras décadas de hostilidad con la Revolución Cubana, de cuyo triunfo se cumplen ahora 60 años. Entonces, Obama proclamó una directiva que pretendía hacer “irreversible” la normalización de relaciones iniciadas el 17 de diciembre de 2014 y en la que anunció: “No seguiremos buscando el cambio de régimen en Cuba. Estados Unidos no puede imponer un modelo diferente a Cuba porque el futuro de Cuba depende de los cubanos”.

El acercamiento promovido por Obama y el entonces presidente Raúl Castro, buscaba acabar con medio siglo de enemistad y enterrar en el pasado momentos como la Crisis de los misiles, que en octubre de 1962 puso al mundo al borde de la guerra nuclear. Esa armonía acabó con la llegada a la Casa Blanca de Trump, quien supo conquistar al sector más radical del exilio cubano de Florida, contrario al deshielo.

Los dos mayores discursos sobre Cuba de su gobierno se han producido justamente en Florida. En junio de 2017, Trump prometió mano dura con la Isla; y en noviembre de 2018, su asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, se comprometió a derrotar a la “troika de la tiranía”, en la que además de Cuba incluyó a Venezuela y Nicaragua.

A pesar de la hostilidad de Trump, Estados Unidos ha mantenido los 23 acuerdos bilaterales que se firmaron bajo el gobierno de Obama y ha seguido reuniéndose con las autoridades cubanas para conversar sobre una gran variedad de temas, desde narcotráfico hasta terrorismo pasando por cibercrimen.

De esa forma, el mandatario no ha dado marcha atrás en el proceso de normalización de relaciones, pero lo ha congelado: ha prohibido la mayoría de transacciones de Estados Unidos con empresas administradas por las fuerzas armadas cubanas, que controlan buena parte de los hoteles, y ha limitado el tipo de viajes que los estadounidenses pueden hacer a Cuba.

El punto de inflexión, sin embargo, se produjo con los supuestos ataques que enfermaron a 26 empleados de la Embajada de Estados Unidos en La Habana entre noviembre de 2016 y agosto de 2017. Debido a ese episodio, Washington ordenó la salida del personal no esencial de su legación en Cuba, es decir, un 60 por ciento del total; y cerró su oficina de asuntos migratorios, de forma que los cubanos deben tramitar en terceros países los visados que necesitan para viajar a territorio estadounidense.

Con la vista puesta en 2019, los expertos advierten de un endurecimiento de la política hacia Cuba. De hecho, Trump está evaluando cuatro opciones con respecto a la isla, Según William LeoGrande, profesor en la American University y autor de un libro sobre el proceso de deshielo.

La primera posibilidad que baraja Trump, explica LeoGrande, es un aumento de las restricciones a los viajes a la isla, mientras que la segunda consiste en la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo, de la que salió en 2015 por decisión del Ejecutivo de Obama. La tercera opción es la imposición de sanciones económicas a líderes cubanos y la cuarta podría ser la activación de una parte de la ley Helms-Burton de 1996, que endureció el embargo a Cuba.

En concreto, Trump podría permitir que entrara en vigor el título tercero de esa ley, congelado desde hace 22 años, y eso permitiría a los cubanoamericanos demandar en cortes de Estados Unidos a las compañías que se están beneficiando de propiedades en Cuba que antes de la Revolución eran de su propiedad.

A finales de enero de 2018, Trump tendrá que decidir si permite la entrada en vigor de esa provisión, algo que “paralizaría” cualquier negocio con la Isla, sostiene LeoGrande. Si adopta alguna de esas cuatro medidas, habrá demostrado que sus palabras están acompañadas de acciones. Entonces, Estados Unidos se alejará todavía más de Cuba.

EFE/On Cuba, 29 de diciembre de 2018.
Foto: Barack Obama y Rachel Robinson, viuda de Jackie Robinson, durante el encuentro amistoso de béisbol entre equipos de Cuba y Estados Unidos, celebrado el 22 de marzo de 2016 en el Estadio Latinoamericano de La Habana. Tomada de MLB.com

Leer también: Más allá de un abrazo.

jueves, 14 de febrero de 2019

lunes, 11 de febrero de 2019

Turista en casa



La calle es larga y remota como el suspiro de un moribundo y la luz municipal de los focos amarillos se desparrama sobre el asfalto húmedo de la madrugada. La fachada de la esquina tiene el color terroso de las casas en las que ya no vive nadie o en las que vive todavía mucha gente. Hay una ventana cerrada, una reja de hierro, manchas en la acera, y en el fondo un cielo oscuro y agitado.

Es poderosa la imagen de la soledad y la pobreza. Me detuve y le saqué una foto con azoro. Era una calle, la calle de la desgracia, que yo había recorrido muchas veces, en muchas partes distintas y siempre apurado. Como si alguien, seguramente yo mismo, estuviera siguiéndome los pasos.

Ahora estaba de visita en Cárdenas, el pueblo al noroeste de Cuba en el que viví hasta los diecisiete años y que nunca antes había pensado retratar, básicamente porque uno retrata los lugares a los que llega, no los lugares de los que sale.

Pero esta vez yo estaba llegando. Era el verano de 2018, tres años ya en el extranjero, y en las calles Aranguren y Laborde, a las seis de la mañana del barrio Fundición, un barrio construido en la línea del mar, con salitre en la cara, me di cuenta de que yo era un visitante en la esquina de toda la vida.

Me había convertido, por un momento, en un turista de mi pasado; el peregrino que estaba recorriendo, más que un lugar, las ruinas de un tiempo y el trazado urbanístico de una memoria. Aquella foto era la foto de un pensamiento.

A los dieciocho años me fui a La Habana. Nos soportamos hasta los veinticinco. Fue una relación febril entre dos cuerpos jóvenes vueltos uno en la boca del deseo, diluidos en la lengua del hambre. La Habana aún no llega a los quinientos años, por lo que podemos correr el riesgo de volvernos rápidamente más viejos que la ciudad. El éxodo es tal vez la arruga más profunda de la piel, pero es también un pliegue que no se ve, porque se vive como una cirugía ética, el bisturí que corta un tejido enfermo.

He llegado a muchas ciudades y he pasado muchas horas en aviones luego de esa operación sin anestesia. La primera vez que me sorprendí de encontrarme donde me encontraba fue en Berlín. Compraba yo dos pantalones en un bazar cerca del río Spree, mientras cientos de refugiados sirios, desde el sur, invadían Alemania como ratas sin techo. La última vez, en cambio, fue una mañana de noviembre entre Argentina y Chile, sobrevolando los Andes, sus picos blancos de nieve.

Quien viaja finalmente toma fotos porque necesita demostrar, sea para el otro o para sí mismo, que estuvo en ese lugar específico. Está tratando de remediar en el presente una angustia que se va a proyectar en el futuro sobre un hecho que fue. Hay una razón por la que tengo muy escasas fotos de algunos de los sitios que he visitado, y de otros no tengo ninguna. Mi finitud reduce o desintegra la capacidad simbólica y la belleza natural de los espacios.

Un sitio solo puede ser leído en primera instancia dentro de una cronología personal y una sensibilidad específica, y toda cronología personal es corta ante la historia y toda sensibilidad específica es insuficiente ante la cultura. Mi tamaño se impone. Mi edad se va convirtiendo, para mí pesar, en la edad absoluta de las cosas.

Soy un líquido inflamable, fósforo de lo ajeno, y he visto arder Barcelona, Nueva York o Venecia inmediatamente con mi llegada. ¿Cómo puede seguir conservando su carácter histórico o fascinante –su centro sagrado, su piedra solemne– el lugar al que arribamos con nuestra batería de gestos y actitudes prosaicas y comunes?

Las grandes catedrales desaparecen tales como son para convertirse apenas en el lugar en el que ese momento estoy: ahí donde tengo unos zapatos puestos y me aburro y me rasco la cabeza y me toco la nariz y bostezo y sudo y apesto, y así una serie de acciones que son las acciones de toda la vida, las de antes y las de después, las únicas acciones que el hombre puede emprender con facilidad e irrepetiblemente, los movimientos que llenan el tiempo.

No tengo en el extranjero una mirada nueva. Contemplo el Foro Romano con los mismos dos ojos con los que he visto siempre, los ojos cuyas retinas cargan consigo la imagen del caballo municipal con la carne pegada a las costillas, del viejo sin dentadura sentado en el quicio de la acera, de la fosa de excrementos desbordándose en la calle como un limo negro.

¿Qué sentido tiene entonces retratar un sitio que ya no es, o que solo es en la medida en que soy yo? Ninguno, porque ya nos acompaña una foto nuestra, la foto del cuerpo vivo, para todo el tiempo que nos ha sido dado.

Si esto no bastara, ¿cuál es el valor concreto de tomar la foto que se toma todos los días? ¿Qué se retrata en la Plaza San Marcos, en la Sagrada Familia o en el Empire State que no se sepa? Son sitios constatados. Nadie dudaría de que hemos ido a un lugar que la gente, justamente, usa para ir. Es lo que se hace.

Pensé en eso hace poco, de visita en Perú, porque quería recorrer algunos de los espacios que hace cien años César Vallejo hubiera podido frecuentar. Antes creía portentoso, en extremo poético, que Vallejo estuviera enterrado en París, pero eso no tiene nada de poético, entendido lo poético como el ejercicio del milagro y el asombro, como lo extraño o lo desconcertante. En París está enterrada mucha gente. Es natural, de algún modo, morirse en París: territorio consagrado, lugar de llegada. Lo inaudito, lo verdaderamente único y estremecedor, es nacer en Santiago de Chuco. La muerte es uniforme, el nacimiento es específico.

La saeta de esa premonición me atacó aquella madrugada en Cárdenas. Vi entonces la calle de siempre, intransferible, sabiendo que nadie más podía retratarla, que me encontraba en un sitio improbable e inverosímil que se iba a mantener a salvo de la visita de nadie. Solo una especificidad así, fantasmagórica, podía volverme singular y corpóreo.

Había, además, otras texturas en la foto. El ojo es tiránico y secuestra la sensibilidad del viajero. No hay visita sin mirada, pero en casa hay rápidamente olor y tacto, formas de acercarse al mundo y de profundizarlo que por lo general requieren estancia y paciencia, una verticalidad o inmersión; lujos todos que el viaje moderno difícilmente puede permitirse, como fenómeno horizontal y directo que es.

Sin embargo, nunca hubiese habido foto local si un día no me hubiera ido a los lugares que son de todos. La calle larga y remota, el cielo oscuro y agitado, la casa sin pintar del hombre pobre. Hay que escapar de un sitio así para llegar a él.

Carlos Manuel Álvarez
El Estornudo, 18 de diciembre de 2018.
Foto del autor: Calle de Cárdenas, Matanzas.

jueves, 7 de febrero de 2019

Acuerdo con Grandes Ligas puede beneficiar a muchos cubanos

Cuando aquella tarde de 1980, en el puerto del Mariel el estelar pelotero habanero Bárbaro Garbey subía a un bote atestado de personas que deseaban emigrar hacia Estados Unidos, comenzaba a fraguarse la conmovedora historia de talentosos jugadores cubanos que huían de su país para competir en el mejor béisbol del mundo.

Pasado de peso y con el pelo canoso, 25 años después, Garbey contaba al diario USA Today que en varias ocasiones intentó sumarse a los miles de cubanos que escapaban del castrismo.“Las tres primeras veces me reconocieron y me dijeron que eso no era para mí. La cuarta vez, un tipo también me reconoció, pero me dijo: ¿Así que te quieres ir? Pues vete al diablo”. En 1978, Bárbaro Garbey había sido inhabilitado de jugar béisbol por las autoridades cubanas acusado de 'vender' juegos de su equipo Industriales.

Posteriormente, Rey Vicente Anglada, ex segunda base que tenía manos de mago y hoy es manager de Industriales, reconoció que fue una imputación falsa acusar a un grupo de jugadores de 'vender partidos'. Nunca las autoridades políticas y deportivas en Cuba han realizado una disculpa pública.

En una entrevista a un periódico de la Florida, Bárbaro confesó que el precio a pagar fue grande. “No pude ver a mi familia en doce años, pero estaba decidido a probarme y a demostrar que tenía madera de Grandes Ligas”. Garbey hizo su debut en la gran carpa con los Tigres de Detroit y en 1984 ganó un anillo de la Serie Mundial.

El goteo de deserciones de peloteros de la Isla comenzó a dispararse en 1991, cuando el formidable lanzador René Arocha abandonó la selección nacional en el Aeropuerto de Miami. Después de esa fuga, alrededor de 1,200 beisbolistas cubanos escapaban en cualquier cosa que flotara o abandonaban sus equipos en el extranjero para probar fortuna en la MLB (Major League Baseball) Algunos como el paracorto habanero Rey Ordoñez, en un torneo universitario en Buffalo, Nueva York, saltó la cerca del jardín izquierdo y pidió asilo político.

Decenas de peloteros cubanos como José Abreu, Aroldis Chapman o Yasiel Puig, lograron cumplir sus sueños y hoy ganan salarios de seis ceros en Grandes Ligas. Otros, como Yunier Díaz, Rogelio Armenteros y Robert Luis Moiran, van por ese camino. En la pasada temporada más de 30 peloteros de origen cubano jugaron en la MLB. Y más de cien jugadores nacidos en Cuba se esfuerzan en las ligas menores para dar el gran salto.

Aunque la prensa estatal patrocinada por el régimen castrista apenas ofrece estadísticas y habla con la boca apretada de sus logros deportivos, los fanáticos locales siguen al detalle los éxitos de sus compatriotas.

El nuevo acuerdo entre la Federación Cubana de Béisbol y la MLB, en un futuro a corto plazo, pudiera beneficiar económicamente a miles de cubanos. Ignacio, licenciado en deporte, fue un entrenador de calibre en las categorías pequeñas. Ayudó a ganar varios títulos nacionales a equipos sub-12 y sub-15 de La Habana.

Pero el bajo salario, poco más de 400 pesos, equivalente a 15 dólares, le obligó a cambiar de trabajo. “Ahora soy jefe de turno en una fábrica de refrescos. Con lo que me busco por la izquierda gano diez veces más que mi antiguo sueldo. Pero si con el nuevo acuerdo entre las Grandes Ligas y la Federación Cubana se me abre una puerta y puedo entrenar en ligas infantiles bajo la supervisión de la MLB, te aseguro que dejo el trabajo en la fábrica. Mi vocación es formar futuras estrellas del béisbol”, dice con una pizca de nostalgia y recuerda a varios de sus alumnos como Jorge Oña, que juega en ligas menores de Estados Unidos.

Frank, un conocedor de las interioridades de la pelota nacional, se emociona cuando habla del futuro que podría tener nuestro béisbol. “Este acuerdo con la MLB es histórico. Los treinta y pico de peloteros de origen cubano que juegan en Grandes Ligas y casi un centenar en otras ligas, en su conjunto tienen contratos superiores a las exportaciones anuales de Cuba. Con ese pacto, si las autoridades no se entrometen, la MLB pudiera abrir varios campamentos beisboleros y recuperar cientos de terrenos de pelota perdidos y no faltarían guantes, pelotas, bates y otros implementos. Son tantas las carencias que hubo juegos de la Serie Provincial de Primera Categoría suspendidos por falta de pelotas”, dice Frank y añade:

“La MLB podría abrir cursos para scouts, crear una estructura que se complemente con la de las escuelas deportivas cubanas y podríamos acceder a las técnicas y metodologías beisboleras más novedosas. Y dominar estadísticas tan poderosas como la sabermetría. Es es un bisne (negocio) de ganar-ganar para ambas partes”.

Los familiares de niños que todos los fines de semana juegan en ligas infantiles consideran que este acuerdo posibilitaría firmar futuros contratos sin tener que marcharse del país. Ronald, padre de dos adolescentes de 12 y 15 años, que despuntan como futuras estrellas, considera “que si la Federación Cubana permite cierta autonomía, en un futuro cercano, bajo el patrocinio de la MLB y las autoridades cubanas, se podrían firmar contratos con equipos de las Mayores. La mayoría de los familiares, que somos los que nos hemos gastado un montón de dinero y tiempo, aspiramos a ser los representantes de nuestros hijos. Cualquier contrato que se pueda firmar resolvería muchos de los problemas acumulados en cualquier familia. Si el Estado no se inmiscuye, este acuerdo es un negocio excelente para todos”.

Ahora mismo, el número de jugadores que pudiera interesarles a las organizaciones de la MLB no es nutrido. El bajón cualitativo de la Serie Nacional es considerable. En un béisbol huérfano de grandes estrellas descuellan Alfredo Despaigne o Liván Moinelo, que juegan en ligas de Japón. Es entre los jóvenes donde se puede recoger una mejor cosecha. César Prieto, Andrés Hernández, Oscar Luis Colás o lanzadores como Javier Mirabal y Norge Luis Vera junior tienen herramientas suficientes para crecer y poder jugar en la Gran Carpa.

Con el acuerdo entre Cuba y las Grandes Ligas, se podrían recuperar a cientos de entrenadores de béisbol, terrenos de pelota, dotar de implementos deportivos a todas las categorías y diseñar una liga profesional nacional donde puedan jugar los peloteros nuestros que compiten en ligas menores o no son regulares en las Mayores. Y hasta jugadores extranjeros podrían ser firmados.

El béisbol cubano necesita una revolución profunda. Y no hay mejor aliado que la MLB para ese rescate. Las cenizas de Fidel Castro, quien siempre fustigó al deporte profesional, deben estar revolviéndose en su tumba.

Iván García


lunes, 4 de febrero de 2019

Béisbol cubano: otro año de penumbras



El año 2018 fue desastroso en materia de resultados internacionales para el béisbol cubano. No aparece la luz al final del túnel, y lo que era bien fácil hace algún tiempo, se ha convertido en una tarea imposible. Repasemos lo que ocurrió con las selecciones cubanas de pelota en los últimos doce meses.

En enero, los Alazanes de Granma por segundo año consecutivo ganaron la Serie Nacional, y obtuvieron el derecho de participar en la Serie del Caribe. Otra vez el equipo mostró buena cara en la fase clasificatoria, pero cedió en el partido del cruce en semifinales ante las Águilas Cibaeñas. Los pupilos de Carlos Martí dejaron buenas sensaciones, y otra vez el pueblo cubano se quedó con el sabor de boca de que se podía llegar a la final de la justa. Nuevamente se perdía el juego bueno.

Lo único positivo en la categoría de mayores durante 2018, estuvo en las tres victorias conseguidas por un equipo alternativo ante la selección de Nicaragua. Los nicas no eran el mejor medidor, pero se pudieron probar otras figuras, y se cumplió el objetivo de ganar el tope.

En el verano llegaría el principal compromiso del deporte cubano: los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Barranquilla, Colombia. Peor no le pudo ir al béisbol después de una polémica Serie Especial que pretendía mantener en forma a los principales jugadores cubanos. Derrotas ante Venezuela y Puerto Rico pusieron en evidencia a nuestro pasatiempo nacional. De forma milagrosa, Cuba finalizó con la medalla de plata y el cupo directo a los Panamericanos de Lima 2019.

La guinda al pastel llegó con la Semana de Haarlem en Holanda. El segundo equipo cubano perdió en la fase clasificatoria ante tres selecciones europeas: Alemania, Italia y Holanda. Semejante desastre jamás había ocurrido contra conjuntos del viejo continente. El enrevesado sistema de competencia permitió que los antillanos maquillaran un poco el resultado y finalizaran en un magro cuarto lugar entre seis participantes. Cuba no gana ni un torneo de segunda línea como el celebrado en el país de los tulipanes.

El panorama en otras categorías también es triste. Cuba únicamente ostentaba una corona mundial en la categoría sub-15 debido a los títulos conquistados en México 2014 y Japón 2016. El nuevo reto mundialista estaba fijado en Panamá, en agosto de 2018. El equipo dirigido por Dany Valdespino llegó invicto a la Super Ronda, y se desmoronó en esa fase de la competencia. Perdieron de manera consecutiva ante Panamá, Estados Unidos y Taipei de China lo que los llevó a finalizar en el quinto lugar. La única satisfacción fue la inclusión del receptor Edgar Quero en el Todos Estrellas del torneo.

Entre agosto y septiembre, se desarrolló el Panamericano sub-12 en Aguascalientes, México. El equipo cubano solo sufrió un par de derrotas ante Estados Unidos (16-1 en el debut), y Nicaragua (5-2 en la Súper Ronda). Este conjunto se llevó las medallas de bronce y obtuvo uno de los cuatro cupos mundialistas para 2019.

El campeonato mundial de béisbol femenino tuvo como sede al estado de la Florida, Estados Unidos, también en el mes de agosto. Las muchachas de Margarita Mayeta mantuvieron el octavo lugar de la anterior edición, aunque el equipo parecía que podía mejorar ese resultado. Una derrota increíble 5-8 en la última jornada clasificatoria ante Hong Kong, la selección más débil de la justa, privó a las antillanas de clasificar entre las seis primeras.

A pesar de perder ante el equipo asiático, el elenco cubano ganó los tres juegos de la Super Ronda de los no clasificados ante Corea del Sur, Holanda y Puerto Rico, con lo que pudo ubicarse en el octavo puesto. Arianna García fue la líder en bases robadas en la justa con nueve. Las cubanas finalizaron el año en el séptimo lugar del ranking mundial.

El desastre mayor llegó a finales de año en otro torneo continental. El panamericano juvenil celebrado en Panamá en noviembre brindaba cuatro boletos para el Mundial, y Cuba quedó eliminada en la primera ronda. Derrotas 4-5 ante Colombia y 5-10 ante Venezuela impidieron el avance en el grupo y alejaron al plantel de una justa mundialista en la que siempre han estado presentes, salvo una vez, cuando no se participó en la lid clasificatoria del año anterior.

Doce meses que culminan con la grata noticia del acuerdo entre la MLB y la Federación Cubana de Béisbol, lo que abre una puerta de esperanzas. El venidero año será bien intenso con el Premier 12 y la clasificación olímpica como objetivo fundamental. ¿Conseguirá Cuba algún título internacional?

Javier Nodarse
Texto y foto: On Cuba, 29 de diciembre de 2018.

jueves, 31 de enero de 2019

Omar Linares: "Yo hubiera tenido resultados en Grandes Ligas"


Termina la entrevista y Angel López, ex receptor de Las Villas, se le acerca a Omar Linares: “Verdad que tú eres modesto. Usted es el caballo de los caballos’’. Y comparten una sonrisa pícara y cómplice. Saben de lo que están hablando.

Para miles de cubanos, Linares es el mejor pelotero salido de Series Nacionales y en la entrevista afirmó no reconocerse como tal. Pero esa discusión ya es materia de tertulia deportiva, porque el “Niño’’ de Pinar del Río ahora sólo toma un bate en sus manos para enseñar o jugar en un choque de nostalgias como el del sábado 24 de noviembre en Tampa.

Linares es uno de los coaches de los Dragones de Chunichi y el artífice de que Dayán Viciedo sea campeón de bateo en la pelota japonesa. Eso dice algo y mucho de su capacidad actual, de lo que fue su talento con el madero en la mano.

Por decisión propia y para malestar de muchos, Linares, 51 años, no quiso jugar en las Mayores. Su dimensión como pelotero siempre quedará matizada por lo que pudo haber sido y no llegó a ser. Ése es el tremendo debate.

Para el juego de veteranos en Tampa, Linares ha decidido jugar en primera base, al lado de Yobal Dueñas en la intermedia. Alguien que ha venido desde Miami para verlo pasa cerca de ambos y solo atina a decir: “Caballero, y pensar que ese hombre pudo haber ganado los millones de su vida. Pudo haber sido el más grande’’.

¿Cómo ha sido la experiencia de coach en Japón?

-Fue una experiencia muy bonita. Ya llevamos dos años y medio con los Dragones de Chunichi atendiendo a los latinos principalmente y, como cubano a Dayán Viciedo, que este año se convirtió en campeón de bateo’.

¿Qué trabajaste en específico con Viciedo?

-Trabajamos fundamentalmente la coordinación. Ese es un campeonato muy largo y cuando pasa la segunda fase del torneo, tiende uno a cansarse. En su caso logramos que su coordinación se mantuviera siempre y cuando comenzó la segunda vuelta, él empezó a mejorar para batear .348’.

¿Crees que Viciedo puede volver y brillar en Grandes Ligas?

-Viciedo es joven todavía. Tiene 29 años. Yo diría que sí. Por esa juventud combinada con la experiencia y lo que ha hecho en Japón. Ahora se encuentra en la flor de su madurez deportiva.

¿No le pusieron mucha presión a Viciedo al compararlo contigo?

-Sí, y eso no es justo. Sobre todo cuando el llegó aquí siendo un adolescente. A mí no me gustan las comparaciones. Cada cual hace lo suyo.

¿Hubiera brillado Omar Linares en Grandes Ligas?

-Todo jugador que tenga calidad y se proponga llegar a Grandes Ligas, puede hacerlo. Pienso que también yo habría dado lo mejor de mí y hubiera tenido mis pequeños resultados en Grandes Ligas también.

¿Extrañas tu época de jugador o ya eres un maestro total?

-Trato de enfocarme por completo como maestro para ayudar a los bateadores. Cuando uno está en el terreno piensa como jugador, quisiera seguir jugando, pero la edad no perdona y hay que adaptarse a la situación de cada momento.

¿Qué te gustó más y qué te gustó menos de tus tiempos de jugador?

-Haber sido campeón olímpico, haber jugado contra los Orioles de Baltimore fue algo inolvidable, lo que menos me gustó fue no haber estado en un Clásico Mundial que hubiera sido algo muy grande para mí y todos mis compañeros de esa época.

¿Qué sientes cuando alguien dice que eres el mejor pelotero de Series Nacionales?

-Diría que no. No soy quien para estar juzgándome a mí mismo. Los resultados hablan por sí solos y hay muchos peloteros con grandísimos resultados que tampoco pudieron jugar un Clásico Mundial de Béisbol, cuando se abrió todo al profesionalismo.

¿Fueron algunas versiones de Pinar del Río los equipos más fuertes de Cuba?

-El equipo de nosotros estaba muy bien, pero estaban Industriales, Villa Clara, Santiago. Ganábamos y perdíamos. Ganamos como cinco campeonatos. Fue una etapa muy buena.

Jorge Ebro
El Nuevo Herald, 25 de noviembre de 2018.

lunes, 28 de enero de 2019

Gobierno Federal estadounidense se excusa con George Soros por reportaje de TV Martí


Una semana después de que estallara un escándalo ético y periodístico en la Oficina de Transmisiones hacia Cuba (OCB siglas en inglés), el Gobierno de Estados Unidos escribió una carta a George Soros, el filántropo y empresario de origen húngaro afectado por el reportaje de marras.

En la carta piden disculpa por el contenido de un reportaje de TV Martí transmitido en mayo donde se referían a Soros como “un multimillonario judío no creyente” y “de moral flexible”. OCB es la agencia gubernamental orientada hacia Cuba, encargada de las operaciones de Radio y TV Martí así como su portal Martí Noticias.

“Le escribo para expresar mis disculpas personales por una información producida en mayo de 2018 por OCB, de la Oficina Agencia Estadounidense para los Medios Globales (USAGM siglas en inglés], donde se hacen varias aseveraciones falsas y negativas sobre Usted. Se basó en un periodismo extremadamente pobre y no profesional, y absolutamente ofensivo en su antisemitismo y de una clara parcialidad. Llevo muy en serio esto como un incumplimiento de nuestra obligación fundamental de producir informaciones precisas, balanceadas e objetivas”, expresa el director de USAGM, John F. Lansing, en la misiva con fecha 7 de noviembre y a la cual OnCuba tuvo acceso.

El principal funcionario de la agencia estatal, que funciona de modo autónomo y controla todas las estaciones radiales y televisivas oficiales del Gobierno, insiste en dejar sentado que expresa sus “disculpas personales y de corazón por estas aseveraciones contra Usted en el marco del virulento antisemitismo manifiesto en la información. Lamento profundamente que la red de USAGM haya producido algo que alimenta viejas calumnias contra la comunidad judía en un momento en que el antisemitismo crece tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo”. Es más, agrega Lansing, “tengo una gran admiración por su pasado, larga carrera, filantropía y un activismo a favor de los que no tienen voz. Como viejo periodista me encuentro particularmente enamorado de su trabajo y apoyo a la prensa libre”.

En el reportaje televisivo en cuestión se sostiene, además de que Soros es “un multimillonario judío de origen húngaro cuya fortuna se estima en 8,000 millones de dólares” de que “se ha dedicado (también) a influenciar los asuntos internos de varios países democráticos a través de su Open Society Foundation”.

Sin embargo, TV Martí cita únicamente como fuente a la organización conservadora Judicial Watch, conocida por su postura conservadora y muy crítica del gobierno cubano. “George Soros tiene un ojo puesto en Latinoamérica. Pero Judicial Watch, un grupo legal estadounidense de investigación, también tiene sus ojos puestos en Soros y lo que ve como su influencia letal para destruir democracias. Lo describe como un inversionista estadounidense y especulador del mercado bursátil que explota el capitalismo y Wall Street con el interés de financiar los movimientos antisistema que le llenan los bolsillos”, afirma el reportaje.

Y ahora viene lo insólito, que tanto molestó a Lansing: en el programa no aparece nadie de Judicial Watch abogando por esa idea. En la carta a Soros, Lansing informa que tan pronto se enteró del programa de TV Martí en cuestión, a fines de octubre, ordenó al director de OCB, Tomás Regalado, que sacara el programa de la página electrónica y las redes sociales de la entidad, al mismo tiempo que suspendió de sus funciones a los responsables (una periodista y tres productores, entre ellos la directora de TV Martí) a la espera de una investigación que comenzó al momento, y que, asegura, terminará con “acciones disciplinarias”.

Lansing también informa que la investigación se amplía a la identificación de otras personas responsables por la creación, producción y transmisión del referido programa. Por otro lado, la carta revela que los periodistas de OCB están obligados a asistir a varias sesiones sobre ética periodística, como la efectuada este lunes, y que pronto será contratado un editor exclusivamente a cargo de velar por los estándares y práctica noticiosa para garantizar que los contenidos informativos se adhieren “al más alto nivel del periodismo profesional”.

Todo esto al mismo tiempo que el contenido informativo del último año de las plataformas noticiosas de OCB será sometido a una revisión, a llevar a cabo por una entidad exterior, para identificar todos los indicios de un comportamiento no ético.

Por otro lado, también el 7 de noviembre Lansing escribió otra carta sobre el mismo tema al presidente de la Open Society Foundation, Patrick Gaspard, contestando una misiva suya de protesta por el programa de TV Martí enviada días antes. En esta ocasión, el director de USAGM aprovecha la oportunidad para colocar todo el asunto en perspectiva.

“Tal como usted, no creo que un artículo que use a Judicial Watch como su única fuente de información sea remotamente creíble. En primer lugar la información jamás debiera haber sido publicada por la fragilidad de sus fuentes. Como ha apuntado, las noticias que OCB ha producido en mayo pasado tiene más impacto y es lamentable, porque se produjo días después del terrible ataque a la sinagoga Tree of Life, en Pittsburgh (que dejó 11 muertos), la bomba dirigida al Sr. Soros, el cartel con inscripciones antisemitas contra el congresista estatal de Connecticut, el demócrata Matthew Lesser y otros ataques antisemitas ofensivos y directos a candidatos y personas”.

Desde el año pasado, Estados Unidos ha sido asolado por una campaña antisemita, que fue particularmente virulenta en las pasadas elecciones legislativas: intentos de asesinatos hasta ataques directos a sinagogas o espacios de esparcimiento de ciudadanos judíos, incluyendo establecimientos públicos donde personas han sido verbalmente atacadas por extraños solo por su creencia hebrea.

Aunque inicialmente la investigación interna ordenada por Lansing fue prevista para durar diez días, las pesquisas se han extendido y no se sabe a ciencia cierta cuando concluirán. Varios empleados de OCB contactados por OnCuba han confirmado que un grupo de investigadores ha efectuado una ronda de entrevistas con los cuatro colegas envueltos en la controversia y han pedido una serie de vídeos y textos relacionados con el tema.

“Están buscando por todos lados. Ya han suspendido a cuatro, pero el rumor es que van a ser más. Es una investigación muy profunda como nunca se ha visto aquí”, asevera un veterano de OCB. La idea, admite, es evitar futuros problemas del estilo, pero a la vez dar una especie de escarmiento y encausar las emisoras en lo que se llama La Carta de la VOA, los preceptos que rigen la Voz de América que son bastante inflexibles en términos de equilibrio y pluralismo.

Según las fuentes (que no se pueden identificar porque todos los que laboran en el Gobierno Federal necesitan un permiso superior para hablar con la prensa), uno de los ángulos de la investigación es la existencia de un texto publicado en Martí Noticias el 1 de abril, bastante agresivo en su primera versión, pero que después, una vez descubierto el escándalo, fue suavizado y ulteriormente sacado de la página electrónica, aunque circula en la versión escondida de la página de Google.

El texto revela que Judicial Watch, a la que identifica como una “prestigiosa ONG”, ha entablado una demanda contra el Departamento de Estado y la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID, siglas en inglés) por el acceso a información relacionada con la posible entrega de fondos por parte de Soros a organizaciones que supuestamente también recibieron dinero de esas dos entidades federales estadounidenses.

El programa de TV Martí, que dio origen al escándalo, fue sacado a la luz pública a fines de octubre por Phil Peters, director del Cuban Research Center, con sede en Arlington, Virginia. Contactado por On Cuba, Peters no quiso especular sobre el desenlace de la investigación en torno a OCB. “Espero que publiquen las conclusiones (de la investigación), pero no quiero especular sobre lo que puedan encontrar. Eso sí, creo que la carta (de Lansing) muestra un rechazo total al periodismo que es practicado en Radio Martí y un indicio muy importante sobre la profundidad de la investigación”, afirma Peters.

Muchos observadores consideran que cuando en 1996 los estudios de Radio Martí fueron desplazados de Washington a Miami, el núcleo del anticastrismo exiliado, se apartó de la órbita de la Voz de América en la cual estaba insertada. Peters no cree que pese al enfado de Lansing las emisoras vuelvan a la capital. “Cambiar a Miami fue un error. Pero ahora no hay por qué deshacerlo, es tarde ya. Pero también creo que si Radio y TV Martí hubieran seguido siendo parte de la VOA tal vez esto no hubiera pasado”.

Rui Ferreira
On Cuba, 26 de noviembre de 2018.
Foto: George Soros. Tomada de The New York Times.