lunes, 19 de noviembre de 2018

Cancún, un nuevo Eldorado para los cubanos



Apenas soplaba el viento y la humedad era insoportable. A las afueras de la Terminal 2 del aeropuerto internacional de Cancún, Juan Ernesto esperaba a su hermano que llegaba a bordo de un vuelo de Aeroméxico desde La Habana. Era la primera vez que Jonathan salía al extranjero. Su propósito: comprar artículos de primera necesidad para revenderlos en la Isla.

"Lo que más está saliendo en Cuba ahora mismo es el aseo. Productos de primera necesidad como los pañales desechables, jabones, pasta dental, champú y acondicionador", explica Juan Ernesto, quien pide omitir su apellido por temor a que las autoridades le confisquen la compra.

Viajar de 'mula' para abastecer el creciente mercado subterráneo en la Isla no es legal. La Aduana cubana ha emprendido una intensa campaña contra quienes llevan productos para revender. Sin embargo, los cubanos viajan cada vez más a países como México, Panamá, Rusia o Guyana.

Según estadísticas reveladas a este diario por el Ministerio de Turismo de México, en el primer semestre de 2018 el número de cubanos que aterrizó en ese país creció en un 60,5% con respecto al primer semestre del año anterior. Hasta julio de este año se contabilizaron en los aeropuertos mexicanos 69.105 llegadas, 26.050 más que en igual período de 2017.

En 2016, hubo un pico de más de 100.000 entradas de cubanos por la crisis migratoria. Con el fin de la política de pies secos/pies mojados decretado por Estados Unidos a inicios de 2017 el flujo bajó, pero se mantuvo por encima de los 83.000.

"Conseguir la visa mexicana es difícil", explica Juan Ernesto. Entre los requisitos que impone el Consulado de México en La Habana está disponer de una cuenta bancaria que demuestre solvencia económica, algún título de propiedad del interesado y y rellenar la solicitud de visa online. "La mayor parte de las veces el sitio web donde se conciertan las citas no funciona. Las visas nuestras costaron alrededor de 3.000 dólares. La corrupción está a la orden del día tanto en México como en Cuba".

A la salida del aeropuerto, varios taxistas ofrecen sus servicios. "¡La guaguita! ¡La guaguita de los 100 pesos!", grita uno en dirección al grupo de cubanos. Se ha desarrollado un entramado de negocios para atender a los numerosos viajeros que llegan de la Isla. Hoteles de bajo costo, tiendas donde se puede pagar en dólares, pesos mexicanos o pesos convertibles cubanos, agencias de envíos y hasta ofertas de trabajo se pueden encontrar en el municipio Benito Juárez, al que pertenece la ciudad de Cancún.

"Aquí hay una serie de tiendas que tienen dueños cubanos y donde trabaja muchísima gente de la Isla. Ahí puedes encontrar todo lo que se vende en Cuba: ropa, equipos electrodomésticos, medicinas, aseo", le dice Juan Ernesto a su hermano. "Ahora mismo, en Cuba el desodorante está perdido. Aquí compramos los tubos de Gillette en 3,50 y lo vendemos allá al doble. Las bolitas perfumadas para la ropa cuestan 255 pesos mexicanos (unos 14 dólares) y se pueden vender hasta en el triple", explica el joven.

Jonathan tiene 25 años y está terminando una carrera de ingeniería. Su viaje a México es solamente por un fin de semana. Quiere seguir los pasos de su hermano, quien gracias a los constantes viajes para revender productos y al trabajo por cuenta propia que realiza en la Isla tiene un nivel adquisitivo superior al del cubano promedio. "En Cuba el Gobierno no se da cuenta de las oportunidades que está perdiendo. Persigue a los cuentapropistas y está empeñado en un modelo que no funciona. Cada uno de los cubanos que viaja a Cancún trae por lo menos 1.000 dólares para gastar aquí. Ese es un dinero que se pierden los negocios de la Isla.

El joven lamenta que el salario de un ingeniero apenas supere los 30 dólares al mes mientras que un revendedor puede pagar un pasaje aéreo y salir del país. Pero no a todos los cuentapropistas les va tan bien. Algunos incluso optan por probar suerte en países como México donde el salario diario supera con creces lo que obtenían en Cuba al mes.

Annia es una joven cubana de 26 años que reside en Cozumel. Después de varios viajes a Cancún, donde compraba productos para llevarlos a Matanzas, decidió quedarse a trabajar como indocumentada. "En Cuba trabajaba como peluquera, pero con eso no podía salir adelante. Todo lo que ganaba se me iba en los altos costos de los productos y en pagar sobornos a los inspectores".

Cuando tuvo la oportunidad de visitar a unos familiares que viven en Cancún, la joven decidió quedarse. Desde entonces lleva tres meses residiendo en esta ciudad y ha trabajado como mesera, vendedora en tiendas para cubanos y vendedora ambulante. "Estoy tramitando mi residencia mexicana. Me ha costado varios miles de dólares, pero vale la pena".

Según Annia, los dueños del restaurante donde trabaja están encantados de que sea cubana porque está especializado en cocina criolla y además venden tabacos y ron. "No he sentido que me discriminen sino todo lo contrario. La gente aquí sabe que los cubanos trabajamos duro".

Annia gana unos ocho dólares al día en su oficio como mesera, y está contenta porque tiene más oportunidades de superarse que en Cuba. "Al principio siempre hay que sacrificarse. Trabajo en las noches y en las madrugadas para que la migra (policía migratoria) no me encuentre. Vivo con una amiga y entre las dos pagamos la renta (150 dólares)".

Confiesa estar muy ilusionada, porque "cuando tenga mis papeles podré trabajar en algún hotel como otros cubanos o montar mi propio negocio. Ya he podido mandar algo de dinero a mi familia y en un futuro espero poderlos traer a vivir conmigo".

Mario J. Pentón
14ymedio, 28 de septiembre de 2018.
Foto: Tomada de Novedades de Quintana Roo.

2 comentarios:

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