sábado, 22 de octubre de 2011

Récords imposibles de la pelota cubana


El béisbol es el deporte que más estadísticas recoge. No hay otro. También un juego largo y relajado. Usted puede estar cuatro horas sentado en las gradas del estadio, hablando de estadísticas e historias fantásticas del deporte de la bola y los strikes sin perder un detalle del partido.

Los fanáticos al béisbol suelen ser locuaces. Y exagerados como los pescadores amateurs. Cada pescador, jura por su madre, que ensartó el pez más grande del mundo. Y todo amante de la pelota asegura haber visto jonrones descomunales, las jugadas más brillantes y el lanzador que tiraba las rectas más rápidas.

Los fans tienen su galería de cromos con, a su parecer, los mejores peloteros de Cuba o el mundo. Cada fanático se cree un manager. Y arman su equipo ideal.

Los números no son tan fríos como creen ciertos hinchas. Para medir el alcance y calidad de un jugador a la defensa, tal vez. Pero si se desea saber las herramientas y efectividad de un bateador o lanzador, las estadísticas modernas son certeras. Esos números nos dicen que en la pelota cubana hay récords irrompibles.

Veamos algunos. Aquino Abreu, un lanzador derecho que jugaba en novenas de la antigua provincia Las Villas, en la década del 60, lanzó dos ceros hits, cero carreras consecutivos. Para implantar una nueva cota habría que tirar tres cero hits, cero carreras al hilo. Inalcanzable. Sobre todo en este béisbol sumamente ofensivo que se practica en Cuba.

También de manos de un pitcher tenemos otro récord de apaga y vámonos. Se llama Modesto Gil, quien conectó dos jonrones en una misma entrada. Lo han hecho varios jugadores en el béisbol criollo. Pero Gil es el único lanzador que lo ha realizado. Y el último.

Desde hace 34 años, en la pelota de la isla los pitchers no batean. Ese récord se congelará en la historia. También de otra galaxia son las más de 700 bases robadas del camarero Enrique Díaz, aún en activo.

Díaz es el jugador de Latinoamérica con mas bases estafadas. Tiene otra marca de ensueño: en una temporada se robó 55 bases. Puede durar 200 años, porque en el béisbol actual, hay equipos que en la última temporada solamente robaron 20 bases en 90 juegos.

Otra marca para rascarse la cabeza la estableció en los años 70 el lanzador habanero Ihosvany Gallego, con un promedio de efectividad de 0.37. No creo que en un béisbol de batazos, donde se promedia colectivamente para 300 y el líder de los pitchers trabaja para algo más de dos carreras limpias, que la marca de Gallego se venga abajo.

En la temporada 2009-2010, el jardinero santiaguero Alexei Bell implantó una marca que será muy difícil de superar, cuando en una misma entrada pegó dos jonrones con bases llenas. Para imponer un nuevo récord habría que conectar tres cuatriesquinazos con el bote repleto. Irrealizable.

También hay otros números locales que serán difíciles de superar. Los 475 jonrones de Orestes Kindelán. Los 5 títulos de bateo al hilo del tunero Osmany Urrutia. El propio récord de bateo de Urrutia con 469. Los 4 jonrones en un juego de Omar Linares, Leonel Moa y Alberto Díaz.

Por mucho que se batee en las campañas del patio, no creo que alguien conecte 5 vuelacercas en un juego. Aunque nadie sabe. El rey de los récords en Cuba lo tiene Víctor Mesa, el espectacular jardinero central de Villa Clara.

Durante su carrera deportiva, la 'explosión naranja' se robó 8 veces el home. En la pelota de poca monta que hoy se juega en Cuba, a los jugadores les cuesta robar la segunda base. Imagínese el home.

Pero Victor, no infles pecho. En las Grandes Ligas hay un récord que durará por los siglos de los siglos. Es de 54 robos de home. Fue de Ty Coob. Una cifra que difícilmente un pelotero de liga organizada la supere. Es casi imposible.

Iván García
Foto: Víctor Mesa. Ver también video de La esquina, programa de la televisión cubana donde el periodista Reinaldo Taladrid entrevistó a Víctor Mesa. Primera y segunda parte.

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