jueves, 10 de noviembre de 2011

Pese a todo, el periodismo independiente sigue en pie


El viernes 23 de septiembre se cumplieron 16 años de la fundación de Cuba Press, en el apartamento de Raúl Rivero en Centro Habana. No hubo fotos ni cake. Hasta mi salida de Cuba, el 25 de noviembre de 2003, los periodistas de Cuba Press ni un solo día dejamos de escribir y reportar noticias, hubiera más o menos represión. Lo hacíamos sin internet, sin celulares, sin tuiter, la mayor parte de las veces sin un centavo en nuestros bolsillos. A pie o en guagua, con un pan o sin nada en el estómago.

El 5 de marzo de 1999, Cubafreepress publicó una crónica mía titulada El día que la represión se vistió de negro. Para esa fecha, ya la noticia del juicio a los cuatro redactores de La Patriaes de Todos había recorrido el mundo. Por un teléfono público o de un vecino, la reportaron quienes ese día no fueron detenidos: cuando la maquinaria represiva se ponía en marcha, lo primero que hacían era cortarnos los teléfonos. Estuve detenida 24 horas, en un calabozo frente al de Raúl Rivero. El 3 de marzo redacté esa crónica, en una Olivetti portátil. Al día siguiente la dicté por teléfono. Y doce años después todavía se puede leer.

Sí, los sms y tuiters son útiles, pero son efímeros. Cualquiera que tenga un celular puede dar una noticia, tirar fotos o grabar videos. Y enviarlos a donde prefiera o colgarlo en Facebook u otra red social. Lo que verdaderamente queda es cuando los sucesos son plasmados en un artículo, crónica o reportaje, en la red o en papel. Claro, si se sabe redactar. No todo el que escribe es periodista, aunque posea un título universitario. Es el caso de la directora de la Agencia de Prensa Libre Oriental, de Santiago de Cuba, que acaba de publicar un texto interesante, que merece ser analizado y debatido, pero es muy denso.

Las llamadas y mensajes telefónicos son volátiles. Ahora se busca el protagonismo, competir por ver quién tuitea primero y tira más fotos. Y sanseacabó. Y cuando vuelve a ocurrir otro hecho, vuelven a hacer lo mismo. No describen ni dan antecedentes, pasan de puntillas, sin profundizar ni darle continuidad a los acontecimientos. Pienso que la existencia de las nuevas tecnologías no debe ni puede ser sinónimo de superficialidad. Y menos tratar de hacerse 'famosos' porque se tiene el último modelo de celular y suficiente plata para tuitear, algo que en Cuba hay que pagar en pesos cubanos convertibles.

Los periodistas independientes de los 90 y principios del 2000, trabajábamos sin recursos, hacíamos las cosas sin aspavientos ni alardes. Sin estar pensando en ser reconocidos ni recompensados por nadie, dentro o fuera del país. Hicimos lo que considerábamos debíamos hacer en ese momento.

Como siguen haciendo hoy en la isla los periodistas independientes, con internet y celulares, pero con carencias similares a las nuestras de hace 16 años.

El periodismo independiente del cual me enorgullezco de haber pertenecido y que pese a todo sigue en pie, no era perfecto, había toda clase de personas y situaciones, pero no había esas diferencias apabullantes que ahora se ven, sobre todo a partir de la aparición de los 'blogueros alternativos'. Surgieron en 2007, 12 años después del nacimiento de Cuba Press, la más profesional de las agencias de prensa independiente que han habido en la isla.

Estos blogueros se destacan por su edad -promedian unos 40 años- y los apoyos externos. No sólo tienen la posibilidad de estar contínuamente en emisoras y sitios online foráneos, si no lo hacen creyéndose que tienen a Dios cogido por las barbas. La culpa tal vez no sea toda de ellos -pese a sus egos- si no de quienes desde el exterior los han inflado y los mantienen en el candelero, a toda hora, por cualquier motivo.

La mayoría de los periodistas independientes que no tienen 'padrinos que los bautice', no son ambiciosos y no se sienten mal por no ser 'famosos'. Se caracterizan por su sencillez, muchos han estado detenidos o presos y todos han pasado la escuela del 'período especial en tiempos de paz'. Suelen vivir en condiciones precarias y mientras más lejos de la capital residen, más agradecidos son cuando alguien les divulga una información, los llama para una entrevista o les recarga el celular.

Si en el siglo 21 es injusto discriminar a las personas por su sexo, raza y creencias, injusto también es privilegiar a los más jóvenes en detrimento de los más viejos. O en el caso de Cuba, que el mayor protagonismo se lo llevan los habaneros, cuando la nación está compuesta por 15 provincias y un municipio especial.

Cambiando de tema. Una noticia muy comentada fue un descubrimiento en Ginebra. Por TVE salió un científico diciendo que lo manejan con cautela: está en juego la Teoría de la Relatividad de Einstein. Creía que ese hombre estaba al frente del descubrimiento, pero no, es el que ven en esa foto, Dario Autiero, investigador del Institut de Physique Nucléare de Lyon, Francia. Quise saber más de él y, oh sorpresa, no aparece en Wikipedia!

Otros sí se localizan en Wikipedia, pero su curriculum no está a la altura de su fama. Es el caso de
Riccardo Muti , director de orquesta italiano, de 70 años, galardonado con el Príncipe de Asturias de las Artes 2011.

Y hablando de músicos, vean este video de Igor Stravinsky, uno de los grandes que estuvo en La Habana de mi infancia. Es de 1967 y fue grabado por la CBC de Canadá. El compositor tenía entonces 85 años y aparece dirigiendo un ensayo de la suite de Pulcinella con The Toronto Symphony.

La música de Pulcinella es de Stravinsky. El ballet fue estrenado el 15 de mayo de 1920 en la Ópera de París, y la orquesta estuvo dirigida por el suizo Ernest Ansermet. Del libreto y coreografía se encargó el bailarín ruso Leonide Massine mientras que el diseño del vestuario y la escenografía fue hecho por el mismísmo Pablo Picasso. Todo supervisado por Sergei Diaghilev, fundador de los Ballets Rusos. Ô là là!



Tania Quintero
Foto: Hecha después de finalizada una rueda de prensa convocada el 24 de febrero de 2003 por la opositora Martha Beatriz Roque Cabello, en su casa, en la barriada habanera de Santos Suárez. No recuerdo quién era ese hombre que me estaba entrevistando, pero me gustaría aclarar que con los dedos no estaba haciendo el signo de la victoria, si no el número dos. Ese día, estaba lejos de imaginar que apenas un mes después el régimen desataría en toda la isla una brutal oleada represiva, arrestando a un centenar de disidentes, entre ellos a Martha Beatriz. Y que nueve meses yo partiría hacia el exilio en Suiza junto con mi hija y mi nieta mayor. Ésa fue mi última foto en La Habana.

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